Experiencias transformadoras para el ser
Experiencias transformadoras para el ser

Regula y coordina las funcionas biológicas.

Es automático, reactivo. Es lo que hace que seamos “autómatas” de las grabaciones de la étapa infantil e incluso, de las memorias celulares y ancestrales.

Es una reserva de conocimientos y de recursos.

Estos conocimientos nos pudieron servir en un momento dado, en nuestra infancia y quedan automatizados en nuestro inconsciente (en forma de creencias) y posteriormente, de adultos vamos a actuar automáticamente desde lo que tenemos grabado y aunque ya “no sirva” lo seguimos usando, pues no sabemos que ya no funciona.

Es sabio y protector. Es como “Dios” en nosotros. Siempre está para ayudarnos, incluso cuando se hace una enfermedad.
Gestiona simultáneamente la información entrante, la memoria y la creatividad.

Es a la vez, sencillo como un juego de niños, es literal y orientado hacia el disfrute.

No hace diferencias; para el inconsciente A = B = C = D. Ejemplo: un niño ve que su padre pega a su madre todo el tiempo. El niño interpreta: “ser esposo, es igual a pegarle a la esposa” Mas tarde, cuando se case, automáticamente hará lo mismo que su padre aunque conscientemente no quiera, pues está automatizado en él.

Complejo y siempre respetuoso y protector de la integridad del ser.

Siempre está presente. Incluso cuando la persona está conectada a un ventilador o máquina de respiración asistida, el inconsciente está ahí para protegerle. También si la persona duerme, está borracha o drogada.

No entiende la negación. Si dices a un niño: “no metas la mano en la vela”, el niño automáticamente meterá la mano, pues no comprende el No como negación. Primero tiene que hacerlo para luego no hacerlo.

Su lenguaje es arcaico y simbólico.

Es sensible a las emociones, al espacio y a las formas.

Se sitúa en una lógica de supervivencia.

La mente inconsciente existe antes de la mente consciente o racional.

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